Ya sé que llevo varios días sin escribir, pero las circunstancias no me lo han permitido (es la cosa de que un hospital te de el alta y tu familia no se acuerde de que tiene que recogerte...).
Bueno, el tema es que, al pasar varios días en el hospital, no estuve en el colegio (obvio, ¿verdad?) y por ello la junta directiva decidió expulsarme por falta de asistencia reiterada (se ve que mi madre se olvidó de dar el justificante médico...). Aún así también tiene huevos [perdonad la expresión] que la primera vez que el colegio se acuerda de que existo sea cuando tiene que expulsarme...
A mi familia la verdad que no le importo el hecho en absoluto: mi padre hace tres días que no se le ve el pelo (seguramente estará en algún viaje de negocios complaciendo a las encargadas de relaciones exteriores por París, Londres o Berlín); mi madre hace tiempo que me dio por caso perdido, aproximadamente desde los seis años; mi hermana me ha estado recordando lo mal que me va en mis aventuras pasionales, no he tenido ninguna y mi hermano se empeña en decir que lo que yo padezco es psicológico y que si pienso en positivo todo desaparecerá... ¡Y una mierda! Así que dejando de lado todo el afecto que mi familia exhalaba, decidí dar una vuelta por mi barrio.
Mi barrio se puede resumir en cuatro palabras: borrachos, drogadictos, marginados y prostitutas. Mientras observaba las maravillosas callejuelas sucias, las señales caidas, algún que otro "graffiti" que merecía la pena y, en general, lo característico del paisaje municipal, vi a una chica, de unos quince años, acercarse junto a un chaval de más o menos mi edad. Me preguntaron que si podía ayudarles a comprar alcohol en la licorería de la esquina (una alegría, parezco mayor de lo que soy). Yo accedí, la verdad es que creyendo que la pandilla me daría una paliza si no lo intentaba, pero el caso es que lo hice. Asombrosamente conseguí las dos botellas de Cacique y una de Martini que me habían pedido y sin que los dos únicos policias del municipio se presentasen (como buen seguidor de la ley de Murphy, tenía que estar preparado para todo). Finalmentela chica y el chaval me lo agradecieron y me ofrecieron el unirme a la fiesta. Asentí encantado y, después de una noche de botellón, el chaval y yo nos intercambiamos nuestros respectivos números de teléfono.
Al llegar a casa, y después de saludar al extraño que estaba esa noche con mi madre y que había ido por algo de comer a la nevera, y de escuchar algo parecido a gemidos en la habitación de mi hermana, me fui a mi habitación. Revisé mi cartera... 36€ menos. En ese punto me puse a reflexionar. Puede que mi saldo al terminar la jornada fuera de menos 36€, pero al menos había encontrado mis primeros "amigos"... Y me quedaban dos semanas de expulsión de colegio, dos semanas de pura diversión...
Frase del Mes
"Recordatorio por Gabriel Garavito,
D.E.P. 23-10-2009;
Espéranos dónde te encuentres..."
miércoles, 26 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
Reflexiones Higiénicas - ¿Existe o no existe Dios?

A veces, cuando mis "amables compañeros" estan de malhumor, siempre estoy dispuesto para lo que ellos denominan "charla terapéutica en el baño". Estas charlas consisten, esencialmente, en tenerme los 20 minutos del recreo con la cabeza dentro del váter mientras ellos tiran una y otra vez de la cadena. Esos son los momentos que yo utilizo para reflexionar sobre temas polémicos y trascendentales (se ve que el agua fluyendo en espiral estimula de forma inusitada mi cerebro).
La última reflexión que hice fue hace dos días, cuando, después de que un alumno perdiera "inexplicablente" su posibilidad de entrar en la Universidad Complutense (imposible con su asombrosa media de 3... [hágase notar el sarcasmo]), decidió tener una "charla terapéutica" conmigo. Ese día yo venía de haber visto, en mi gran televisión de 10 pulgadas, el programa "Cuarto Milenio" ,con su excepcional presentador Iker Jiménez, la noche anterior donde grandes "expertos" habían debatido la veracidad de la existencia de Dios, así que en eso pensé durante la inmersión.
¿Existe Dios, el ser omnipotente, omnipresente e infinito, creador de todo y recipiente de toda la sabiduría? La verdad es que no lo se. Si existe Dios y lo puede todo, siguiendo a Epicuro, a mi es indudable que no me quiere. Si no existe, significaría que todo lo que me ocurre es o por casualidad (que ya demasiadas casualidades serían) o por propia elección, consciente o inconsciente (que lo dudo bastante ya que yo, incluso inconscientemente, no elegiría tantas desgracias; soy un fracasado, no un idiota). Por eso he decidido pensar que tiene que existir algo, llámalo Dios, Budha, Zeus, Destino, llámalo como quieras, pero ahí arriba hay alguien a quien no le caigo bien.
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